Gotas

Es curioso que me apetezca contar esto, ya que no siempre me resulta agradable recordarlo. Siempre hay vivencias que se quedan grabadas a fuego en la mente de cada persona. Dependiendo de las circunstancias, estos recuerdos fijos serán de un tipo u otro.

Sólo he tenido una pareja formal en mi vida. Como toda buena relación, teníamos nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Pero a pesar de ello nos queríamos. Acabó mal, más por culpa suya que mía; pero acabó mal.

Sin entrar demasiado en detalles íntimos que opino que ahora son irrelevantes, nos atraíamos. Y creo que aún nos atraemos en cierta manera. Lo que yo no supe hasta casi el final fue que parte de aquel atractivo era puramente vampírico. Es decir, quería beber su sangre; aunque con su permiso.

Sabía que se negaría. Y a mí no me importaba. Así que me resistía y me centraba en otros aspectos de la relación. Pero todo cambió un buen día.

Aquello acabaría tarde o temprano. Yo me sentía engañada, lo que a su vez hacía que él se sintiera frustrado. Las discusiones eran algo perfectamente normal entre nosotros en esos momentos. A veces había alguna que otra «reconciliación», ya me entendéis. Pero la tónica habitual no era nada agradable.

Ese día, creo recordar, habíamos tenido una discusión seria. Nos costó bastante tranquilizarnos; tanto, que hasta la noche no pudimos ser nosotros mismos. La cuestión es que a mí me tocó cocinar esa noche, y como él quería actuar como si nada hubiera pasado hacía unas horas, vino a hacerme compañía.

El tonteo terminó en algún que otro beso. Los míos principalmente acababan en el cuello, básicamente por la diferencia de altura. Pero, poco a poco, sentí deseos de morderle. No sabría explicar cómo, sinceramente. Era una mezcla de enfado, ira y deseo. Demasiados sentimientos en uno solo. Y le mordí.

Mis dientes son perfectamente humanos, así que apenas le hice daño. Sólo fueron tres gotas. Pero para mí fueron suficientes para mantenerme despierta toda la noche. Eran demasiadas sensaciones, como excitación y euforia. Una mezcla bastante curiosa, pero agradable.

Desearía repetirlo con él, pero sé que no es posible. Y lo cierto es que tampoco sé si quiero. Me hizo bastante daño psicológico, y no sé si me sentiría preparada para volver a saber de él.

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